Thursday, 29 July 2010

Canciones tristes, columpios y sarcasmo!



“Que extraño que menciones canciones tristes y cuentos tristes, una sola nota que quiero agregar y que tú que hagas también, los latinoamericanos no son tan miserables como tú piensas!” Los dos nos reímos con carcajadas estruendosas!  Mi mejor  amigo y yo hemos estado hablando de tantas cosas, nuestras vidas y siempre me encuentro diciéndole sobre varios momentos de mi vida en México o Inglaterra, de todas las cosas que recuerdo de ni niñez o adolescencia y hasta los de ahora en mi edad adulta.

Cuentos que en ese entonces me parecieron “trágicos” pero de una manera que en realidad quiere decir que no resultaron ser como yo los habías pensado o planeado!’ Una vez más las memorias llegaron a mí en cuanto empiezo a hablar con él, porque me pasa esto con él? A veces me preguntaba a mí misma, y claro ahora después de un largo tiempo ya tengo he aceptado que nuestra amistad ha crecido a un grado que nos conocemos el uno al otro muy bien. Cuando hablo con otras personas por ejemplo mi amiga Sandy en Espana no pienso más que en el presente de las cosas de lo que ella me cuenta y que recientemente me pasan, me parece que cuando platico con él siempre mi mente trata de buscar eslabones que nos unen los pensamientos de hoy con los pensamientos de mi niñez y esto me hace pensar que lo que nos une a nosotros es tambien lo que me une a mis mejores amigos y hermanos, el amor.

“ Estaba hablando con Sandy el otro día” empecé a decirle “la conversación se trataba de las canciones en español; Esta semana fue Roberto Carlos y CLARO el canta canciones tan tristes, pero no solo me gusta por esas canciones así que empieza a dejar de sonreír” Me imaginaba a Steve carcajeando al saber que escucho canciones tristes. El tiene una teoría de que todas las mexicanas siempre quieren estar tristes y les gustan nada mas escuchar cuentos tristes, creo que Octavio Paz tiene mucho que responder cuando escribió su libro “ El laberinto de la soledad” aunque fue un buen libro dejo impresa muchos detalles de los cuales no estoy de acuerdo en la mente de muchos, bueno cada quien con sus opiniones.

Así que continúe escribiendo “ tú sabes bien como me gusta la salsa, el merengue, el mambo, aun que Dios no me dio ritmo para bailar y me dio dos pies izquierdos que no puedo coordinar y cuando salgo a bailar la gente me implora que no lo haga, pero les escucho? Que voy a escuchar!!! Ya me conoces!"

En fin una de sus canciones en particular me trajo memorias muy divertidas y claro un poco tristes de cuando tenía diez años de edad la misma edad que mi hijo tiene ahora, en ese tiempo mi hermanito Daniel era el bebe de la casa y mi nueva amistad con mi hermano Gabriel empezó a ser más fuerte. El tenía dos años más que yo. Al nacer Danny mi posición de bebe de la casa se termino y al bajar de categoria estuve al mismo nivel que mis hermanos, quienes estaban listos para desquitarse de las cosas que les hice sufrir cuando Yo era el bebe de la casa y gracias a Dios, si que me porte mas o menos bien con ellos de lo contrario no estaria aqui para contarte mis peripecias, asi que me acostumbre a vivir bajo la sombra de él hasta que creciera y hasta que toda la curiosidad por el “bebe” se terminara.

El ser el último hijo en una casa te daba muchas oportunidades, y claro te miman y sigues siendo el ‘tupito’ el bebe de la familia, como te dije antes al llegar Danny esto se acabo para mí y fue cuando Gaby y yo gastamos más tiempo juntos escribiendo, jugando y hablando.

Ese año en 1978/9 recuerdo muy bien que mi padre ordeno que los albañiles hicieran un hueco en el patio de mi casa una especie de drenaje y sumidero para el nuevo baño que él estaba construyendo, imagínate, no tener que ir nunca más al excusado y poder utilizar una regadera y sentarte en una taza que tragaría todo lo que saliera de ti, la idea era increíble, mejor que tres navidades juntas! El hueco era aproximadamente como cinco metros de hondo cuando los trabajadores encontraron un sistema de cuevas y mas que escarbaban más cuevas encontraban. Nosotros solíamos ir en las tardes a jugar en ese hueco, nos encantaba el olor que desprendían las paredes de la tierra y las piedras al ser partidas para que se desprendieran mas y continuran escarbando y ya se que te estaras muriendo a carcajadas diras " Maria, jugando en el sumidero y apreciando el olor?" Pero dejame decirte que ahi era muy emocionante , el olor era de tierra húmeda y muchas veces encontrábamos fósiles de peces y conchas de mar, recordamos que antes esas cuevas tenían agua corriendo en ellas y animales viviendo en eso túneles muchos años atrás.

A veces solíamos sentarnos en la entrada de esas cuevas y mi padre ya nos había anunciado los castigos que nos daría si un día nos encontraba en el hueco o si por alguna razón nos caímos dentro de las cuevas, el ya había dicho si este fuese el caso “ más que rompo las piedras solo para encontrarte y darles una paliza por desobedecer mis órdenes” ya habíamos escuchado los cuentos de niños mas pequeños que nosotros caer en cuevas como estas y no ser encontrados nunca jamás o de otros a los que las paredes se les habían derrumbado encima y enterrándolos vivos por alguna razón u otra escuchábamos decíamos el rutinario “ uh-oh pobres chamaquitos” pero tan pronto mi padre daba la espalda ahí estábamos jugando otra vez!

La cueva que se encontró en mi casa no era tan peligrosa como decía mi padre, los hueco de las otras cuevas eran pequeños, con pequeñas entradas a las cuales nosotros mirábamos con curiosidad de escarbar mas pero escuchando las palabras de mi padre solo exploramos poquito con nuestras pequeñas herramientas que consistían en tres palos, tapas de botes de pintura y dos tenedores que robamos en la cocina y que mama se culpaba de haber perdido y sin remordimiento alguno por eso todas las tardes después de que los trabajadores se iban sus casas, Gaby y yo nos convertíamos en exploradores, arqueólogos descifrando que clase de vida y animales habías sido fosilizados en miles de años atrás.

Recordando los castigos de nuestro papa si nos encontraba ahí, siempre como suricatos estábamos haciendo guardia por si escuchábamos sus pasos. Gaby y yo teníamos un juego de sentarnos enfrente de cada uno y hacer voces tenebrosas y nos reíamos de las caras que poníamos, todo a nuestra edad era emocionante aun jugar en lo que iba a ser el sumidero de nuestra de casa.

Nuestro cuento favorito era el del niño quien desapareció al entrar a una cueva y nunca jamás ser visto otra vez, creo que hicimos un pacto de nunca ir juntos una de las cuevas se abría mas, así uno de nosotros podría alzar la alarma si uno de los dos era tragado por la tierra, y cuando le pregunte a Gaby que pasaría si en lugar de entrar a la cueva todo el sumidero se nos venia abajo, entonces el sin la menor duda respondió “pues entonces mi querida Watson ya nos chingamos”!

Mi padre para apoyar las paredes del sumidero, puso unos plancos de madera alrededor del hueco, las piezas de madera servían para sostener las paredes quizás también para empezar a poner cemento y así hacerlas un poco más estables. Martin tuvo una idea genial y rescato un pedazo de esas maderas a la cual le puso dos agujeros en cada extremo para intercalar una cuerda y atar esta a los brazos fuertes del árbol de tamarindo que había crecido ya muy alto, era una de su invenciones, la mas fuerte y claro su obra maestra que contenía una gran labor de carpintería e ingeniería.

En realidad era un columpio tan pero tan triste que al compáralo con los columpios que acababan de ser instalados a la vuelta de la casa nos hacía pensar “para que tanto esfuerzo de Martin?” Pero quien iba a decir que uno al sentarse en ese pobre y escuálido columpio la imaginación de uno iba a escalar tan altos sueños. Ahí nos sentíamos los príncipes o las princesas, los piratas, los astronautas si lo mencionabas lo que querías ser y en ese columpio todo lo podías imaginar. Pues fue el comienzo de muchas cosas, entre ellos pleitos, altas sumas de dinero pagadas a nombre de Martin Alcocer, nuestro dinero de la semana ya sea 50 centavos o cinco peso se lo dábamos con gusto a él para que nos dejara jugar en su columpio todos queríamos sentarnos ahí.

Los pleitos crecieron, hasta que descubrí que el momento en el cual yo podía utilizar el columpio sin pagar y sin competir era a la hora de la comida, aunque la hora santa de la comida tenía que ser respetada y lo hacíamos porque mama de no estar en la mesa con las manos limpias y listo para que te sirvan a la última campanada de la hora santa, las doce, cuidado! Porque si papa iba a romper piedra y escarbar metros para encontrarnos al caer en una cueva solo para darnos una paliza y para luego devolvernos a la cueva y a ver que “Tucho” nos iba a comer ahí, Uy ni que decir de la furia de mi madre si no nos encontraba en la mesa para almorzar. Mi madre ya era bien conocia por nosotros y como la diosa india Durga al darnos de nalgadas parecia que tenia no dos pero SEIS manos como ella!

Siempre trate de terminar primero, tragaba mi comida y corría al columpio y ahí pasaba mis momentos porque en realidad solo tenía como unos veinte minutos hasta que mi hermano notara que ya había terminado de comer puesto que a Martin no se le interrumpia cuando comia, el si que disfrutaba de sus alimentos es por eso que su apodo "panzon" le va muy bien!.

Bueno aquí es cuando empiezo a decirte de Roberto Carlos, el era muy famoso en esos años 1978/9 la canción “el gato azul” es una de mis canciones favoritas entre otras canciones, en ese entonces solía juagar mucho con trompos y canicas sobre todo con canicas hasta un punto al que era adicta. Siempre había un triangulo y una área lista y limpia para jugar en el patio de mi casa, mis primos y sus amigos solían venir también a jugar con nosotros especialmente un chico que se llamaba Nicolás el era muy alto y delgado como tres años más grande que yo , el siempre venia después de su comida e imagino que al verlo a esa hora el también comía tan rápido como yo, los dos estábamos muy delgados creo porque nunca dejamos que la comida reposara en nuestros estómagos y tan pronto como llegaban las calorías ya las estábamos usando. Ya me gustaría tener la misma motivación hoy en día, bueno me acuerdo que ahí andaba cantando esa canción y meciéndome cuando el llego y claro me pregunto “ quieres jugar a las canicas?” pero yo le dije que no,que hasta mas tarde.

Nicolás era el típico chico mexicano, sus bolsillos siempre llenos de canicas y en su bolsillo trasero su tira hule (resortera) mi primo José y Nicolás eran los únicos chicos que podían acomodar hasta doscientos barritos y sus canicas en sus bolsillos y sus resorteras en sus bolsillos de atrás. Yo no sabía como usar las resorteras siempre acababa picándome un ojo! Las lagartijas ya me conocían y también conocían a José y Nicolás, cuando yo salía con mi resortera, ni se movían de la albarrada pero tan pronto cuando tenían aire de uno de los chicos era como “pies para que los quiero!” y volaban a esconderse, si se dormían ellas perderían la cabeza!

Así que Nicolás tuvo que esperar hasta que mis hermanos terminaran de comer el almuerzo, el no tuvo más remedio que sentarse y mirarme columpiarme y escuchar la canción que cantaba. Creo que debí haber cantado muy bonito o tan mal que ya sea para callarme o para el también experimentar la sensación del columpio me pidió que le diera un turno en el columpio a lo cual dije que No. Así que continúe cantando y meciéndome, era tanto mi alegría ahí que Nicolás un poco desconcertado me hizo una oferta “veinte barritos y una canica por un minuto en el columpio!”

Fue una buena oferta, yo nunca hubiese sido capaz de ganarle a Nicolás veinte barritos o su canica en un juego de canicas, así que como buena mujer de negocios que creo que era mi destino a seguir, acepte su oferta y me baje del columpio y deje que él se meciera también, ya estaba poniendo mis barritos en mi bolsa cuando mire a Nicolás empujándose lo más alto que se podía en el columpio y segundos más tarde el estruendoso golpe que se llevo en su sentaderas y antes de que él me pidiera que le devolviera sus barritos y canica, corrí hacia la casa no sin antes gritarle “ serás muy bueno jugando canicas pero eres muy malo columpiándote!”

Veinte barritos, una canica en mi bolsillo y un increíble momento de buena suerte me dieron la más grande de las sonrisas ese día! Cuando me acuerdo de ese pasaje de mi niñez pienso que si fui una buena cantante, ese fue el dia en que me pagaron bien por una canción! Ves como una historia triste ( para Nicolas) No fue triste para mi ?

Steve con una sonrisa después de escuchar mi relato de ese día, me dijo “Algunas veces creo que tu puedes influenciar tus pensamientos y tus sueños en un momento casi mágico, como polvos brillantes se esparcen por todo el área de tu vida y puedo verlos al tu narrar tus memorias que vienen desde tiempos lejanos y que puedo ver tan presentes como si yo hubiese sido testigo de ese acontecimiento de ese día. Como me hubiera gustado conocerte cuando tu y yo éramos niños! Tú me habrías quitado todas mis canicas con una sonrisa y yo hubiese amado cada instante de ese momento!”

Creo que él y yo hubiésemos sido los mejores amigos del mundo de habernos conocido desde ese entonces. Siempre me encanta platicar con él todos los días y hoy no ha sido la excepción!


Agua Clara 2008

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